El desafío de tener el huerto propio

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Hace muchos años que vengo intentando vivir de manera sostenible, consumiendo responsablemente y siendo más respetuosa con mi entorno. Una de las tantas cosas que he hecho fue cambiar mi alimentación, poco a poco, haciéndome vegetariana o como le gusta decir a un colega médico, “veganizando mi comida”.

Me encanta la cocina vegetariana porque además de sana me permite innovar constantemente y probar nuevos sabores.

Esto es así porque soy muy consciente de que para comer sano hay que aprender las propiedades de los ingredientes y también aprender a combinarlos y cocinarlos de la mejor manera para aprovechar no sólo sus sabores, sino también sus nutrientes. Por eso, cada vez que puedo, prefiero cocinar y prepararme mis propios alimentos y los de mi familia. Sin embargo, esto no quita que me gusta descubrir lugares interesantes donde te ofrezcan el plato listo y rico y a buenos precios. Como por ejemplo, este que me perdí este sábado, del restaurante vegetariano La Fraternal.

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Sucede que en esta ciudad, encontrar lugares BBB (bueno, bonito, barato, y con barato me refiero, el precio justo) resulta complicado. La mayoría de los espacios o iniciativas que tienen que ver con la ecología y la vida saludable, están en directa relación con el lucro y el lujo. Me desanima tener que ir a una feria verde o mercado ecológico y comprobar que los precios son tan poco razonables, además de que suelen hacerse en los barrios más lujosos de Santiago. Todo un pack.

Lo de que la alimentación y la salud son un derecho, todo muy bien, pero en la práctica, se alimenta bien quien puede.

Así que, de momento, entre mis tantos desafíos, me he propuesto aprender a producir mis propios alimentos, al menos la base de alimentos frescos y sanos que ingiero diariamente. Y para comenzar, me he apuntado a un curso de huerto urbano.

Después de mucho buscar, he encontrado dos propuestas interesantes a precios razonables. He buscado en muchos lados, y todos, a saber por lo que me pedían, me daban la sensación que con un cursito de “pase el que sigue” querían vivir 6 meses. Uno pertenece a Agrocultiva, de la Ingeniera Agrónoma Paula Rosales, que además del curso, tienen un servicio de ecocaja a domicilio. (Aunque el costo de este último producto no me convence del todo).

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Y el segundo, que es donde me he pre-inscripto es de la ONG Cultivos Urbanos en el Huerto Urbano Yungay, que tiene buena pinta, sobre todo porque es bien comunitario, y por todo el movimiento cultural del barrio Yungay, uno de los barrios más emblemáticos de Santiago.

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Mi experiencia con los huertos por el mundo.

Mi primera gran experiencia con los huertos fue cuando trabajé con un proyecto de mujeres rurales en Costa Rica. Con ellas aprendí muchísimo sobre la importancia de tener la capacidad de producir tu propio alimento. Eso te empodera. Además, te hace feliz. Y como si fuera poco, puede ser una fuente adicional de ingresos.

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Derechos de Foto: Ministerio de Agricultura de Costa Rica.

La segunda experiencia, fue cuando colaboré en otro proyecto de huerto, esta vez urbanos, en el centro de la ciudad de Valencia, España. El Huerto City. Con este emprendimiento, aprendí la importancia de los lazos comunitarios, a volver a lo natural. Además de novedosas maneras de experimentar e innovar en un laboratorio verde y ecológico. (Si quieres saber más de este proyecto lee aquí mi post dedicado al mismo)

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Derechos de Foto: Proyecto Huerto City

Esta tercer experiencia con huertos toca bien al sur. Y ojalá, si todo sigue como hasta ahora, a fin del curso podré planificar y tomarme en serio mi proyecto de tener mi propio súper huerto urbano, de momento de terraza, tampoco soy pretensiosa, sé que es un proyecto que lleva su tiempo y dedicación. Por ejemplo, “aprender el hábito de regar y no olvidarse de hacerlo”. Elemental, pero juro que se me olvida.

A medida que vaya avanzando y si me aprueban en el curso, prometo compartir algunos tips. 🙂

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Cintia Oliva

Apasionada de la comunicación estratégica, los viajes, la tecnología 2.0 y la innovación ciudadana. Consultora Internacional. Me especializo en temas de cocreación abierta y metodologías participativas, desarrollo sostenible, políticas públicas y cooperación internacional. Dirijo Appsworking Lab, laboratorio de proyectos de innovación, comunicación y tecnologías para el desarrollo orientado a startups, ong, organizaciones, rse y gobierno. Periodista digital y emprendedora.

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