Las mujeres hacemos networking a nuestro modo

Hace poco estuve en un networking de mujeres de negocios y emprendedoras. Me gusta participar en ellos puesto que me interesa conocer otras mujeres trabajando en temas similares o cercanos a los míos, y que podamos generar sinergias para ayudarnos mutuamente.

Hacer Networking es interactuar con otras personas para hacer relaciones de negocios, algo que a los hombres parece costarles mucho menos realizar que a las mujeres.

Sin embargo, cada vez más y más mujeres se van sumando a estos encuentros, donde buscan crear una red de contactos que les permitan crecer profesionalmente, desarrollar sus proyectos, dar a conocer sus emprendimientos o conseguir oportunidades laborales.

Algunos estudios* han analizado los modos de hacer networking de hombres y de mujeres. Parece ser que en términos generales, no sólo hacemos menos networking que ellos, sino que además lo hacemos diferente, o mejor dicho, menos orientado a hacer negocios y más a relaciones.

Internamente pienso que esto no tiene por qué ser una desventaja. En primer lugar, porque si las relaciones son la base de los negocios, entonces las mujeres no van tan mal encaminadas. Lo que sucede es que a nosotras no nos enseñaron a ser directivas, no nos educaron para mandar, y menos para emprender.

Las mujeres no somos más envidiosas ni estrictamente competitivas entre nosotras como algunos afirman. Lo que sucede es que nos han criado desconfiando de los demás. Y además, no nos han enseñado que está bien dejarse ayudar, y no siempre ayudar a otros.

Las mujeres hacemos networking de manera innata**, creamos relaciones, hacemos negocios, o lanzamos iniciativas propias, y cada vez más. Cometemos muchos errores, es cierto, pero seguimos avanzando y aprendiendo, y abriéndonos nuestro espacio en un terreno que tradicionalmente era de exclusividad de los hombres.

Para ayudar a las mujeres a conseguir mejores resultados haciendo networking, a corto plazo, no es suficiente organizar más y más networking, aunque eso ayuda, por prueba y error. Pero creo sería más efectivo si nos enfocáramos en las necesidades y motivaciones de las mujeres, teniendo en cuenta sus pautas culturales, sus posibilidades de movilización y de participación, sus recursos. Y a partir de allí, reinventar la manera de hacer networking de nosotras las mujeres, o lo que es lo mismo, hacerlo a nuestra manera.

Creo que muchas mujeres se desaniman a la hora de hacer networking, justamente porque han tenido experiencias poco fructíferas, en parte por falta de entrenamiento, en parte porque sienten que los modos de conversar entre nosotras son impuestos, son formas que tal vez funcionen para unos pero no para todas las otras.

Lo positivo es que se hagan, que se intenten y que se reflexione sobre esto, para lograr que cada vez, más mujeres se animen a cambiar e innovar los modos de trabajar, de ejercer la profesión y sobre todo, de interactuar entre nosotras para ayudarnos y potenciarnos desde nuestras habilidades y destrezas.

¿Les ha pasado esto en algún momento de sus carreras, trabajos, actividades? ¿Crees que necesitamos nuevos modos de interpelar a la mujer emprendedora? Comparte.

* En base a un artículo leído de ellas2.0 http://www.ellas2.org/2012/05/24/las-mujeres-hacen-amigos-los-hombres-hacen-negocios/
** En base a un artículo leído en http://www.mujeresdeempresa.com/networking/070801-las-mujeres-networkers-innatas.asp

Cintia Oliva

Apasionada de la comunicación estratégica, los viajes, la tecnología 2.0 y la innovación ciudadana. Consultora Internacional. Me especializo en temas de cocreación abierta y metodologías participativas, desarrollo sostenible, políticas públicas y cooperación internacional. Dirijo Appsworking Lab, laboratorio de proyectos de innovación, comunicación y tecnologías para el desarrollo orientado a startups, ong, organizaciones, rse y gobierno. Periodista digital y emprendedora.