¿Qué es ser emprendendedora? Tendencias y aprendizajes

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Mucho se habla de las mujeres emprendedoras, como dueñas de un negocio o idea en desarrollo. Pero hay un estilo de vida de una mujer que la define como emprendedora. Emprender no es sólo tener un negocio, eso viene con los años de trabajo y más trabajo (y un poco de suerte, también); emprender tiene más que ver con una actitud ante la vida y una capacidad para reinventarse cada vez que sea necesario.

La educación mundial del mañana, que está a la vuelta de la esquina, promueve nuevas formas de aprender: dejar de centrarse en memorizar conceptos que ya están disponibles online, y más bien procurar adquirir habilidades para la vida y actitudes para la sociabilidad, para encarar proyectos, para innovar mezclando y experimentando con otros, en una actitud de apertura y solidaridad.

Ya no iremos tras la búsqueda del mejor puesto de trabajo, sino que este será el resultado de una autogestión consciente del proyecto de vida, y de la capacidad de generar propuestas que brinden soluciones a otros. Ya está pasando. Quienes lo están haciendo, no sólo emprenden, sino que logran dedicar su tiempo en lo que realmente aman hacer.

Así crearemos los empleos donde nos gustaría trabajar. O esa sería una escena ideal, ¿verdad?. Pero no es fácil y no es confortable. Al menos, no al principio.

La tendencia es que casi cualquier persona, desde casi cualquier lugar del mundo puede empezar un proyecto propio, gracias a las nuevas redes de trabajo, nuevos modelos de hacer negocios, y por supuesto a la tecnología digital. Pero para esto, hay que reaprender habilidades de interacción social.

El gran reto para muchas empresas será poder retener a su mejor talento, representado en un grupo constante de personas, o reinventarse de tal manera que pueda prescindir de ellas a largo plazo. Aprender a trabajar con talentos móviles, a distancia, intercambiables y por proyectos de corto a mediano plazo, dentro del marco de una economía abierta y colaborativa.

Oportunidad para el emprendimiento femenino

Como mujeres, estamos frente a una gran oportunidad. Nos han enseñado a hacer muchas cosas al mismo tiempo. Sabemos gestionar recursos y emociones, centrarnos en objetivos a alcanzar a la vez que en las personas con quienes nos relacionamos. Una estrategia eficaz a la hora de incorporar un nuevo enfoque en la economía del emprendimiento, donde cada vez más, las empresas y las marcas serán valoradas por su capacidad de interactuar con sus usuarios desde una cercanía más humana y personal.

Se trata de buscar un impacto multilateral y multiplicador. Lo que se acrecienta con la movilidad hacia distintas industrias y contextos socioeconómicos. Las tendencias hablan de la hipermega especialización. Pero lo que se ve es a empresas probando mixturas interesantes y llegando a nuevos mercados e industrias de una manera innovadora y atractiva. (moda + tecnología) (energía + alimentación)

¿Por qué deberíamos ser diferentes nosotras, las personas emprendedoras?

Ser emprendedora es más que montar un negocio. Es principalmente ser creativa, dejar salir las ideas y empezar a trabajar con ellas. Al principio como un juego, dibujando, diseñando prototipos, pequeños modelos de lo que nos gustaría hacer. Cambia tu mentalidad. Pero hazlo ahora:

Comienza por jugar. Las dinámicas del juego brindan herramientas muy interesantes de apertura mental y dinamización de la creatividad grupal, lo que a su vez permite el surgimiento de ideas y soluciones innovadoras a los problemas. Porque jugando la gente se relaja, y deja fluir sus pensamientos.

-Comparte con otros. Invéntate un juego, crea el escenario, los juguetes (que son los moldes donde empezar a diseñar tu negocio) y luego invita a otros a sumarse. No hay buen juego sin un equipo molón.

-Vuelve a jugar o invéntate otro juego.. Prueba prueba prueba, cáete, cáete, y levántate otra vez. Haz como los más pequeños. Nunca dejan de aprender.

Con el tiempo, eso se convierte en algo más interesante, que gusta a otros. (Al principio puede que sólo a tu abuela y a tu padre) Pero no hay que decaer.

Hay que seguir intentando, porque finalmente de eso se trata, no del final del camino, sino del camino mismo a recorrer.

Cintia Oliva

Apasionada de la comunicación estratégica, los viajes, la tecnología 2.0 y la innovación ciudadana. Consultora Internacional. Me especializo en temas de cocreación abierta y metodologías participativas, desarrollo sostenible, políticas públicas y cooperación internacional. Dirijo Appsworking Lab, laboratorio de proyectos de innovación, comunicación y tecnologías para el desarrollo orientado a startups, ong, organizaciones, rse y gobierno. Periodista digital y emprendedora.

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